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Atalaya de Peralta

El sendero se inicia en Peralta, junto al puente sobre el río Arga y un parque-zona verde. Tras casi un kilómetro por un tramo próximo al río Arga nos desviamos a la izquierda para ascender suavemente por pista el Barranco de Vallacuera, hasta un desvío a la izquierda para cruzar el barranco y remontar la sierra por un antiguo camino con fuerte desnivel, hasta que se alcanza una zona de pinares. Por trazado más suave el camino llega al emplazamiento del antiguo castillo medieval de la Atalaya, en una zona de afloramientos yesíferos, y al que se accede por un bonito sendero y original arco de entrada. El lugar ofrece unas magníficas panorámicas. Unas escaleras y estrecho sendero descienden hasta el visible casco urbano, pasando por las ruinas de la ermita de Santa Lucía y, en las estrechas calles de la localidad, por la vieja parroquia de San Juan Evangelista.

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La Atalaya

Nadie sabe exactamente cuál es la antigüedad de la Atalaya. Probablemente, estuvo habitada en tiempos anteriores a los romanos. Lo que se conoce con certeza es que fue arrebatada a los moros por Sancho Garcés en el siglo X. Posteriormente, el rey García el Restaurador otorgó a los peralteses el fuero de repoblación, pero ellos prefirieron bajar a vivir más cerca del llano.

Desolado de Rada

El sendero se inicia saliendo de la localidad de Caparroso hacia Mélida, en un pinar, en el primer tramo atraviesa la Cañada Real de Tauste a Urbasa-Andía y discurre entre pinos para salir a terreno despejado y entre campos de cultivos llega hasta el cerro y ruinas de la fortificación de Rada. Desde este desolado se dispone de amplias y contrastadas panorámicas, entre las que destacan los parajes desérticos de las Bardenas la fértil vega del Aragón y la bella silueta del Monasterio de la Oliva (ver columna de al lado). Para el regreso se desciende un tramo corto por la carretera y pasado el Corral de Villar, se desvía a la derecha, por pista entre terrenos agrícolas hasta cruzar una canaleta de conducción de aguas y confluir con la Cañada Real de Tauste a Urbasa-Andía, para abandonarla a los pocos metros internándose a la izquierda por un pinar que nos conduce al punto de inicio, en la localidad de Caparroso.

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Belleza cisterciense

El Monasterio de la Oliva es uno de los mejores ejemplos de arquitectura cisterciense de España. El rey García Ramírez lo fundó en 1143, y vivió su máximo esplendor en los siglos XII y XIII, cuando contaba con un elevado número de posesiones. Tras la guerra de la Independencia fue desvalijado, aunque en el siglo XX se reanudó la vida onástica. Su hermoso claustro gótico del siglo XIV y la sala Capitular son dos de sus principales atractivos.

Circuito de Roscas

El puente que cruza el río Alhama es el punto de partida del sendero, que sigue la carretera de Valverde hasta llegar a un camino a la derecha que se adentra en campos de regadío. Tras las huertas pasamos cerca de la cueva de la Mora, y al girar a la izquierda se inicia un ascenso suave por terreno despejado. Dejamos a la izquierda una cabaña con hermosas vistas a las ruinas del castillo de Tudején y las Roscas. Este macizo debe su original aspecto a la erosión de las areniscas, arcillas y conglomerados. Algunos de sus promontorios albergan el lugar de cría de aves rapaces. Seguimos el recorrido sin abandonar la pista principal hasta el collado situado a una altitud de 555 m, y aquí se inicia el descenso hasta un cruce de pistas. En este punto giramos a la izquierda y seguimos por pista agrícola entre campos de cultivo hasta atravesar el puente del Barranco de los Blancares y confluir con la carretera de Valverde (Soria), donde continuamos a la izquierda en dirección a Fitero hasta llegar al punto inicial.

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El Monasterio de Fitero

El Monasterio de Fitero puede presumir de ser el primer monasterio cisterciense de la península ya que su fundación data de 1140, aunque bien es cierto que las edificaciones actuales son de la época comprendida entre 1185 hasta 1247. Destacan la iglesia abacial y las dependencias conventuales. Además, son admirables las pinturas, retablos e imágenes que guarda en su interior.

Laguna de Lor

El inicio del sendero discurre por una pista agrícola de viñas y olivos, en ‘La Plana’. Al cruzar la carretera de Cascante a Ablitas llegamos a la orilla de la laguna. A partir de este momento, el recorrido por una pista elevada bordea esta balsa en la que se puede contemplar, según la época del año, especies como la focha, el somormujo lavanco, la garza real, el pato colorado, el porrón europeo, etc. Conviene guardar silencio y no salirse del camino para no ahuyentar a estas aves. Al llegar a la construcción que regula la salida del agua de la laguna, podemos apreciar la estupenda vista del valle del Queiles: la localidad de Ablitas, con su castillo e iglesia en la parte más elevada, y Barillas. La ruta prosigue por una zona de plantas acuáticas. Mirando al agua, se contempla a la izquierda la localidad de Ablitas, con su castillo e iglesia en la parte más elevada; enfrente se sitúa Barillas, y a la derecha la basílica de Nuestra Señora del Romero. Más adelante se puede observar una zona de plantas acuáticas, similar al estanque de un jardín japonés. Para regresar, se cruza nuevamente la carretera y a través de los campos de cultivo llegamos a Barillas.

De interés:

Monasterio de Tulebras

Fundado hacia 1149 en Tudela y trasladado definitivamente a orillas del río Queiles en 1157, este monasterio presume de ser el primer monasterio femenino cisterciense en España. Desde su fundación, se ha mantenido la vida monástica en este monasterio de estilo románico y renacentista. Destacan en él la iglesia, el palacio abacial y el claustro. Además, en el museo se conservan diversas piezas de orfebrería, escultura y pintura.

Cabezo del Fraile

La ruta comienza en la explanada del corral de Bea, lugar apropiado para aparcar. Tomamos dirección oeste, bordeando los campos de cultivo y siguiendo siempre con la vista la silueta del Fraile (565 m). En esta primera fase el camino no se halla bien definido, aunque existen abundantes sendas de ganado. Tras atravesar barrancos y alguna loma, recorremos una antigua pista que asciende hasta unos amplios campos de cultivo abandonados. Se sigue subiendo por la cada vez mejor delineada senda, hasta alcanzar una zona rocosa que hay que bordear para llegar a la cumbre. Aquí quedan escasos vestigios del que fuera un castillo fronterizo del Reyno de Navarra, que Sancho El Fuerte ordenó edificar en el siglo XIII para defender la frontera entre Navarra y Aragón y combatir a los bandidos. Cuenta la leyenda que en estas ruinas se halla la cueva de una mora, a la que alude Bécquer en uno de sus poemas. La cima cuenta con una vista imponente.

De interés:

La reserva negra

En las laderas meridionales de la Plana de la Negra se extiende la reserva natural de ‘Caídas de la Negra’, segunda en extensión de Navarra. En este apacible lugar los cultivos se intercalan entre los matorrales, las áreas boscosas y los barrancos. Predomina una vegetación desértica con ejemplares de coscoja, enebro o romero, mientras que en el apartado de la fauna abunda el jabalí, el gato montés o el águila culebrera.

Vía Verde del Tarazonica

El recorrido comienza en la estación de RENFE de Tudela. Al llegar a una rotonda se encuentra el cruce con el Camino de Santiago del Ebro, marcado con flechas en sentido inverso a nuestra marcha. Tras divisar una antigua locomotora, se siguen los trazos verdes del suelo hasta salir de Tudela. Después de atravesar un pequeño puente con barandilla, giramos a la izquierda y comienza el largo camino por el que circularemos. El Moncayo comienza a divisarse a la derecha, mientras por las márgenes del camino van quedando atrás huertas, frutales, campos de cultivo… A los 4 km se llega a un área de descanso acondicionada con materiales de ferrocarril; posteriormente se cruza la carretera NA-3010 Tudela-Ablitas por una pasarela elevada, desde la que se ven los olivares en el Valle del Queiles, se atraviesa el Canal de Lodosa y continuamos por la vía. Se pasa por un túnel bajo la autopista, y en el camino dejamos a la derecha la antigua estación de Murchante, con un área de descanso. Tras un suave descenso se gira levemente a la izquierda, y se divisan los restos del despoblado de Urzante. Pasamos frente a Cascante y su abandonada estación. El trazado se vuelve más sinuoso y atraviesa varios campos de frutales. Una pista cruza a la entrada de Tulebras, localidad en la que concluye el recorrido, con la visita casi obligatoria al bello monasterio cisterciense de Tulebras.

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El ocaso de una línea

El trazado de la vía del Tarazónica, que entró en vigor en 1885, atravesaba 12 km de Navarra y 11 km de Aragón. Contaba con seis estaciones (Tudela, Murchante, Cascante, Tulebras, Malón y Tarazona), y la lentitud del ferrocarril le valió el apodo de ‘Escachamatas’. En 1953 se ensancharon los raíles de la vía, pero entró en decadencia y la línea se cerró en 1972.

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