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El valle de la Ulzama parece haber salido de la imaginación de un pintor. En sus cuadros, reflejó un paisaje ondulado y verde, suavizado, dulce. Las cumbres no son altas ni de corte agresivo, sino montañas más apacibles. Los anchos y verdes prados sortean su espacio con arboledas, los bosques de hayas, robles, pinos y castaños también surgen en este bello lienzo. Las tierras se separan por setos naturales y vivos y permiten parcelas de distintos tamaños y colores.
 
En este valle rodeado de montañas, prados y bosques, riachuelos y ganado pastando en él, se respira un clima húmedo y suave, propio de pastos y helechales.
 
Los pueblos son pequeños y bellos. Sus casas suelen ser grandes, de piedra, con cubierta a dos aguas y puertas de medio punto que adornan las fachadas acicaladas con importantes balconadas. Entre ellos, podemos llamar la atención sobre Auza y Elzaburu, preciosas localidades del valle de la Ulzama.
 
Los pueblos de la Navarra Húmeda, son ganaderos y forestales, aunque en los últimos años han dado un fuerte impulso a la industria de derivados lácteos. Disponen también de una cocina extraordinaria.
 
Para admirar bonitas vistas del valle, podemos visitar Elso o acudir al mirador de Guelbenzu, desde donde se ve el valle de la Ulzama y Basaburua, hasta las Malloas y la Sierra de Aralar.
 
En Auza, dirección a Elzaburu, en apenas cien metros, hallamos una pista que nos conduce hasta la Yeguada de la Ultzama, 120 hectáreas donde viven potros y yeguas con el objetivo de llegar a ser verdaderos pura sangre de carreras. Un auténtico espectáculo.
 
Ya en las cercanías de Lizaso, veremos las indicaciones que nos llevarán hasta la fascinante Área Natural Recreativa de Orgi. Entre senderos y caminos, la cercanía de la Naturaleza y el frescor de los robles y 50 especies más de árboles, Orgi aguarda nuestra visita.