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LA IGLESIA DE SAN NICOLAS (8). Esta parroquia se construyó probablemente al mismo tiempo que el Burgo Nuevo que lleva su nombre, aunque las primeras noticias que tenemos datan del año 1177. A causa de las constantes fricciones entre los diferentes burgos de Pamplona, las parroquias formaban parte, inevitablemente, del entramado defensivo de la población, por lo que la iglesia de San Nicolás debió de tener desde su construcción carácter también de fortaleza. Una de estas confrontaciones tuvo lugar en 1222, cuando los habitantes de San Cernin atacaron el Burgo de San Nicolás, incendiando y destruyendo su parroquia que hubo de ser reconstruida. Esta reconstrucción se realizó en época de Sancho VII el Fuerte, en un momento que coincide con la erección de los grandes monasterios cistercienses de Navarra. La huella del estilo del cister se reconoce en la austeridad y sobriedad que preside las naves laterales del templo.
 
En 1276 los burgos entablaron otra lucha, que provocó nuevos daños en la fábrica de San Nicolás. En época de Carlos III el Noble (1387-1425) se reconstruyeron las bóvedas del crucero y la cabecera, como indican los blasones del monarca que aparecen en las claves de dichas bóvedas. Los constantes conflictos hicieron que los elementos defensivos de la iglesia se reforzaran en el siglo XIV, construyéndose una nueva torre que daba al cementerio parroquial, situado en la plaza de San Nicolás. De la antigua función defensiva de la iglesia queda como testigo el paso de ronda.
 
En los últimos años del siglo XIX y primeros del XX se inaugura el Primer Ensanche de Pamplona y se urbaniza el Paseo Sarasate, sufriendo los exteriores de la iglesia una fuerte intervención. Se realiza entonces el pórtico, la casa parroquial y se abre una nueva puerta al paseo, reformas todas ellas llevadas a cabo por el arquitecto Ángel Goicoechea, aunque gran parte de las modificaciones estaban ya planteadas por Florencio Ansoleaga.
 
En el interior de la parroquia encontramos varias obras de interés, como el Crucificado del siglo XV que preside el templo, o la talla del titular, San Nicolás, del segundo tercio del siglo XVI. Además el templo conserva un interesante conjunto de retablos barrocos entre los que destacan los de San Miguel, Santa Ana, San Mauro y el de San Eloy, fechado en 1721 y realizado por el escultor Fermín de Larráinzar. Este último retablo fue costeado por el gremio de zapateros de Pamplona, como reza una inscripción que se encuentra en su base.
 
En el coro se encuentra el gran órgano, realizado en 1769, que junto con el de Santo Domingo, es el más importante de la ciudad